Ángeles Salinas, la campeona cuyana que sueña en grande: “El boxeo es como si fuese mi escape”

A los 18 años, Ángeles Salinas empieza a descubrir lo que significa ser campeona. El título cuyano AMBAPA no solamente le dio un lugar destacado en el boxeo sanjuanino: también elevó las exigencias, multiplicó los desafíos y la puso frente a una etapa en la que deberá sostener el ritmo competitivo sin descuidar sus otros objetivos personales.

La joven de Caucete, representante del Club Julio Mocoroa, atraviesa un momento de crecimiento deportivo. Después de conquistar el cinturón regional, volvió a subirse al ring para enfrentar a Milagros Godoy, de San Luis, en una pelea de fondo que terminó con victoria por decisión para la sanjuanina. Fue un combate exigente, de esos que mantienen la incertidumbre hasta el final.

“Fue un combate bastante duro. Yo lo sentí muy parejo hasta el último round”, contó Salinas en una entrevista con el programa En 4D. Lejos de quedarse solamente con el resultado, destacó el nivel de su rival y el espectáculo que pudieron ofrecer: “Estoy feliz porque me gusta cuando se dan así los combates entre dos boxeadoras que se nota que estamos experimentadas y bien entrenadas”.

La respuesta del público también tuvo un lugar importante en sus sensaciones. Desde el ring, la boxeadora percibió el acompañamiento de la tribuna y reconoció cuánto influye ese ambiente en el desarrollo de una pelea.

“Escuchaba cómo gritaban, cómo alentaban desde la tribuna y eso la verdad que lo motiva a uno dentro del ring”, explicó. Para ella, el boxeo no se limita al intercambio de golpes: también se construye con la conexión entre quienes compiten y quienes acompañan desde afuera.

Un título que cambió las exigencias

Conquistar el campeonato cuyano significó mucho más que sumar una victoria al historial. Para Salinas, representa una responsabilidad frente a las personas que la acompañan y una motivación para seguir preparándose.

“Para mí es un orgullo y elijo prepararme para no decepcionar a todos aquellos que me apoyan y van a verme”, expresó. También definió como un privilegio haber conseguido esa corona y aseguró que pretende estar a la altura de lo que representa.

El nuevo estatus deportivo trae consigo una exigencia concreta: competir con mayor frecuencia. La sanjuanina sabe que el calendario puede volverse más intenso y que deberá mantener una preparación constante para responder a cada oportunidad.

“Sé que el haberme consagrado campeona cuyana también es una forma de elevar la vara”, reconoció. Sin embargo, lejos de verlo como una carga, se mostró entusiasmada con esa posibilidad: “Me gusta llegar a este ritmo deportivo y no perder el estado ni esa frecuencia de peleas, de combates”.

En los días posteriores a su última presentación, la boxeadora tenía previsto viajar a Mendoza para competir y contemplaba la posibilidad de volver a pelear en el Club Julio Mocoroa. Esa agenda reflejaba el ritmo que busca sostener, aunque una de esas presentaciones todavía no estaba confirmada al momento de la entrevista.

De la curiosidad a la competencia

La historia de Ángeles con el boxeo comenzó cuando tenía 13 años. Antes había sentido atracción por los deportes de contacto e incluso había intentado acercarse al taekwondo y al kickboxing, pero distintas circunstancias le impidieron hacerlo.

La oportunidad apareció cuando encontró una escuela de boxeo cerca de su casa. Lo que inicialmente fue una experiencia para conocer una disciplina nueva terminó convirtiéndose en una vocación deportiva.

“Dije: ‘Bueno, es mi oportunidad para curiosear este mundo de los deportes de contacto’”, recordó sobre aquellos primeros pasos.

Con el tiempo, el entrenamiento dejó de ser una actividad recreativa y apareció el deseo de competir. Ese cambio la llevó al Club Julio Mocoroa, donde continúa su camino deportivo.

El crecimiento tuvo uno de sus primeros hitos en 2024, cuando representó a San Juan en los Juegos Nacionales Evita disputados en Mar del Plata. En la categoría de 50 kilos consiguió la medalla de bronce, una experiencia que sumó rodaje y alimentó sus aspiraciones.

La conquista del título cuyano AMBAPA marcó otro capítulo importante. Ahora, con nuevas exigencias y objetivos por delante, busca transformar ese reconocimiento en un impulso para seguir avanzando.

Entre el ring y el sueño de estudiar Medicina

Fuera del gimnasio aparece otro desafío que demanda concentración, constancia y organización. Salinas tiene que distribuir su tiempo entre el boxeo de alto rendimiento, sus estudios de inglés y el cursillo de ingreso a Medicina.

La joven está en el último año de inglés en su instituto y espera alcanzar el nivel B2. Al mismo tiempo, se prepara para ingresar a la carrera de Medicina y evalúa las posibilidades de hacerlo en la Universidad Católica de Cuyo o en la Universidad Nacional de San Juan.

“Por ahí es una cosa difícil, el aprender a distribuir los tiempos para rendir bien en cada responsabilidad que tengo en mi vida”, reconoció.

La exigencia no es menor: mientras el boxeo requiere entrenamiento, recuperación y disponibilidad para competir, el estudio demanda horas de preparación y dedicación. En esa combinación, Salinas intenta encontrar un equilibrio que le permita sostener ambos proyectos.

Pero hay algo que explica por qué el boxeo sigue ocupando un lugar tan importante en su vida, incluso cuando las responsabilidades se acumulan.

“La verdad que el boxeo es como si fuese mi escape”, confesó.

La frase resume una dimensión de su vínculo con el deporte que va más allá de las medallas. Cuando siente que el estudio y las obligaciones la sobrepasan, encuentra en salir a correr o entrenar una manera de despejar la mente y sentirse mejor consigo misma.

“Es una forma también de alejarse de malos hábitos o malos vicios que por ahí son tentadores a esta edad”, agregó. Para ella, el boxeo es disciplina, pero también una herramienta para canalizar emociones y atravesar una etapa de la vida en la que empiezan a multiplicarse las decisiones sobre el futuro.

Referentes, agradecimientos y un deseo

En su recorrido también hay figuras que alimentan su inspiración. Salinas destacó la fuerza de voluntad y la motivación que caracterizaron a Alejandra “Locomotora” Oliveras, una referente del boxeo argentino. Además, expresó su admiración por el estilo de Nicolino Locche, recordado por su capacidad defensiva y sus reflejos.

De Locche, en particular, le interesa esa habilidad de golpear sin recibir. Es una cualidad que le gustaría incorporar a su propio estilo mientras continúa perfeccionándose.

Pero cuando piensa en lo que viene, su deseo más profundo no está relacionado con un cinturón o una victoria determinada.

“Que me proteja, que me cuide siempre arriba del ring y que me ayude a llegar lejos, porque sé que puedo y sé que tengo las condiciones para hacerlo”, respondió cuando le preguntaron qué pediría si pudiera formular un deseo para su carrera.

En ese camino, Salinas reconoce que no está sola. Agradeció especialmente a su mamá, su papá y su hermana, además de destacar el trabajo de sus entrenadores Fito Fernández y Juan de Dios Acosta, quienes la acompañan en su formación. También mencionó el apoyo de sus patrocinadores, Mutual Mudab y Canucerio Oviedo.

“No es solamente un triunfo mío, sino que es como un trabajo grupal que yo lo siento”, sostuvo.

A los 18 años, Ángeles Salinas tiene un título cuyano que defender, nuevas competencias por afrontar y una carrera universitaria que quiere comenzar. Su desafío será seguir creciendo arriba del ring mientras construye su futuro fuera de él. Con la ambición de llegar lejos y la convicción de que todavía tiene mucho por aprender, la campeona sanjuanina empieza a escribir una etapa en la que cada pelea será también una oportunidad para acercarse a sus sueños.

Entrevista realizada para el programa En 4D, que se emite por Canal 4.

El video completo se encuentra al final de la nota.

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